Desde la venta rápida hasta el control fiscal y de inventario, avaFAC cubre toda la operación.
Facturas A, B y C con CAE en línea contra ARCA. Gestiona el ticket de acceso, el punto de venta y la numeración automáticamente. Incluye el cotejo de lo que emitiste contra lo que ARCA registró, para detectar diferencias antes de que las detecte tu contador. Opera con comprobantes no fiscales si la FE está deshabilitada.
NC electrónicas y no fiscales asociadas a la factura original. Revierten el stock automáticamente y quedan vinculadas al comprobante de origen.
El saldo a favor de cada cliente se aplica directamente como medio de pago en el cobro. Consultá saldo e historial de movimientos por cliente.
Apertura con fondo inicial, ingresos y egresos manuales, arqueo por medio de pago con esperado vs. declarado —a ciegas o a la vista, como prefieras—, cierre (Z) imprimible e historial completo de sesiones. Al abrir y al cerrar, en vez de tipear el total del efectivo cargás cuántos billetes hay de cada valor y el sistema hace la suma mientras contás —o escribís el total directo, si ya lo contaste—: se terminó la calculadora al lado de la caja. Cada gasto se carga con su categoría —proveedores, sueldos, alquiler, retiros— y un informe por período te muestra en qué se te va la plata, con las ventas del mes al lado. Varias terminales pueden rendir a una misma caja física o cada una a la suya.
Pantalla por departamentos con botones de producto. Varias ventas abiertas en paralelo. Calculá el vuelto seleccionando los billetes recibidos y cobrá con múltiples medios de pago.
Pasás el lector por el código de barras y el producto aparece con su nombre, su marca y su rubro: 290.000 artículos argentinos ya cargados. Sólo cargás tu precio de venta. Y si escaneás algo que no está, lo das de alta sin salir de la venta. El catálogo lo mantenemos entre todos los comercios que lo usan, así que crece todos los días.
Cada movimiento queda registrado: qué se movió, con qué comprobante y quién lo hizo. El stock se reserva apenas cargás el ítem, así dos terminales no venden lo mismo. Y podés mirar todos los movimientos del negocio juntos, por período, no de a un artículo por vez.
Imprimís la planilla, contás, cargás lo contado y avaFAC ajusta todas las diferencias de una vez — lo que dejás en blanco no lo toca, así que podés contar un sector hoy y otro mañana. Y el informe de stock te dice cuánta plata tenés en mercadería, qué está clavado sin venderse y cuánto te dura lo que queda: al costo o a precio de venta, con subtotales por categoría.
Cargá la factura del proveedor y el stock entra completo, con un solo comprobante en vez de artículo por artículo. El sistema aprende con qué código te identifica cada proveedor sus productos, así la segunda factura entra casi sola. Al confirmar actualiza el costo y te propone el precio de venta nuevo, que aplicás o corregís vos.
Asignás cada categoría a cocina o barra —con excepciones por artículo cuando hace falta— y la comanda se imprime sola en el sector correcto. También podés verla en la pantalla de cocina. Reimpresión por ítem para evitar errores en el servicio. Vienen con el sistema base: una rotisería o una pizzería manda pedidos a la cocina sin pagar el módulo de mesas.
Mesas con color por estado, arrastrables con memoria de posición. Múltiples salones, reserva y cliente por mesa desde el menú contextual. Un clic abre la mesa. Se pasa de un salón a otro con un toque, y cada salón muestra cuántas mesas tiene ocupadas.
Dividí por persona: cada uno paga lo suyo, se lleva su comprobante y la mesa sigue abierta para los que se quedan. Se separan unidades sueltas de un renglón —cuatro cervezas, uno se lleva la suya— y lo compartido, como la hora de cancha, se reparte entre los que la jugaron. Si el reparto salió mal, se devuelve a la mesa con un clic.
Gestión completa de clientes, artículos con lectura de código de barras, categorías, talonarios, medios de pago y operadoras de tarjetas.
Más de 20 permisos individuales por empleado: definí quién puede hacer descuentos, quién ve los números del negocio y quién cierra la caja. Auditoría completa de quién realiza cada venta y movimiento.
Backup y restauración de la base de datos integrados. Funciona en red con SQL Express (servidor/cliente) o en modo monousuario con LocalDB.
Vendé a crédito a tus clientes registrados con límite opcional y plazo de vencimiento configurable. Emití recibos no fiscales (REC X) para cobrar la deuda después, con reparto por medio de pago.
Cada mozo toma el pedido completo desde su propio celular —buscar, agregar, cambiar cantidades y enviar a cocina— con su usuario y su clave, sin apps que instalar. Asigná un mozo a cada mesa y liquidá lo recaudado por cada uno al cierre de caja, agrupado por medio de pago. En una tablet compartida, cada mozo entra con su clave, la mesa queda a cargo de quien la atiende, y la sesión se cierra sola después de cobrar o tras unos minutos sin uso. La toma de pedidos por celular necesita la Carta QR encendida.
Definí precios distintos por lista (mostrador, delivery, mayorista) para un mismo artículo y elegí la lista activa al abrir cada mesa o venta.
Cada base de datos lleva su propia identidad fiscal (razón social, CUIT, domicilio). Ideal para manejar más de un negocio con instalaciones independientes.
Tus clientes escanean y ven tu carta desde cualquier lado, con sus datos móviles — no hace falta que estén en el WiFi del local ni que les des la clave. Incluye tu propio subdominio (tunegocio.avafac.com.ar), que dejamos montado y configurado nosotros, servido desde tu PC y sin mensualidad de nube. Cambiás un precio y ya está: no hay que reimprimir cartas. Y si la PC del local está apagada, tu carta se sigue viendo igual, con el mismo QR: guardamos una copia actualizada en internet. Es la base sobre la que después funcionan el pedido por mozo, la pantalla de cocina y el delivery propio.
Una carta con fotos se pide distinto, pero cargarlas es lo que nunca se hace. Por eso hay tres caminos y ninguno pasa por sentarse a editar imágenes. Si el producto tiene código de barras, la foto la busca el sistema solo. Si la foto está en el celular —la sacaste vos, o la hiciste con cualquier app del teléfono—, escaneás un QR desde la ficha del artículo y aparece sola en la computadora, sin cables ni mandarte un mail. Y para lo que no tiene código de barras ni foto —una milanesa napolitana, un lomito completo—, el sistema la genera con inteligencia artificial, gratis y sin configurar nada: elegís entre las que te propone y listo. Todo lo que cargás por esos dos caminos queda además como archivo en tu PC, en buena resolución, así que la misma imagen te sirve para un flyer, un cartel o una publicación. Si lo que se publica es un dibujo y no la foto del plato, la carta lo aclara al pie, para que nadie pida por una imagen que no es el producto. Se ven en la carta QR, en los pedidos y en los botones de la caja, cada cosa con su interruptor.
Los pedidos aparecen en una pantalla de cocina (tablet, TV o smart TV) con estados Recibido, En preparación y Listo. Las aclaraciones del pedido —«sin sal», una alergia, el punto de cocción— se ven destacadas en la tarjeta, no solo en el papel. Convive con la impresión de comandas en papel y avisa al mozo cuando el plato está listo.
Cobrá con el QR de mostrador o con tu terminal Point Smart — el sistema confirma el pago automáticamente contra la cuenta del comercio, sin cargarlo a mano ni perder de vista la venta. La terminal salta directo a tarjeta, débito o QR sin preguntarle al cliente.
Si tenés balanza etiquetadora, escaneás la etiqueta (Kretz, CAS y compatibles) y el peso o el importe ya calculado entran solos. Y si tenés una sola caja, conectás la balanza a la PC por cable: apoyás el producto, apretás una tecla y el peso pasa directo a la venta, sin imprimir ni escanear nada. El sistema encuentra la balanza solo, sin que tengas que configurar puertos. Ahora además va en el otro sentido: en balanzas Systel, cargás los precios una sola vez en avaFAC y viajan solos al equipo, así la etiqueta nunca dice un precio distinto del que cobrás en la caja.
La rebaja casi nunca es pareja: le hacés 20% al queso y el resto va a precio pleno, o 10% en toda la compra menos la gaseosa. Con un clic derecho sobre el renglón ponés el descuento de ese artículo —en porcentaje o en pesos— o lo dejás afuera del descuento general. En pantalla ves el precio, el descuento y el subtotal ya rebajado, y en el ticket el cliente lee el beneficio al lado del producto. Quién puede descontar lo definís vos, con permisos por usuario.
Si tus productos ya están en una planilla, no los cargues de nuevo: elegís el archivo y entran todos. No hace falta armarla con un formato especial — avaFAC reconoce solo cuál columna es el producto, cuál el precio y cuál la categoría, y lo que no acierte lo corregís en pantalla. Antes de guardar nada te muestra fila por fila qué va a pasar. Cuando te pasan la lista de precios nueva, la subís otra vez y actualiza solo los precios: los nombres que pusiste vos, el stock y las categorías quedan como están. Y funciona en los dos sentidos: bajás tu catálogo a Excel —entero o filtrado por rubro, por lista de precios o por los que van a la balanza— para revisarlo cómodo o pasarlo a otra sucursal. No hace falta tener Excel instalado en la PC.
Vendé por kilo o por litro con cantidades fraccionarias, a mano o desde la balanza. El control de stock sigue la fracción exacta, con la misma precisión que las unidades enteras.
Tus clientes piden desde su casa o la calle (no hace falta estar en tu WiFi) con un link propio de tu negocio. Vos aceptás cada pedido a mano y podés cobrarlo antes por Mercado Pago a tu propia cuenta — sin comisión por venta, todo servido desde tu PC. Si tu local está cerrado, tus clientes ven un aviso con el nombre de tu negocio en vez de una página de error.
Escaneás un QR y ves en el teléfono cuánto vendiste hoy, cuántos tickets, el ticket promedio y si la caja quedó abierta o cerrada — comparado con el mismo día de la semana pasada, hora por hora. Entra con un PIN que ponés vos, y es solo de consulta: nadie puede tocar nada desde ahí.
Tus clientes suman puntos cada vez que compran, según la relación pesos-por-punto que definas vos. Los identificás por DNI, teléfono o nombre al cobrar, y canjean por los premios de tu propio catálogo. Podés ponerles vencimiento para que el programa no se te acumule para siempre.
Cobrás en dólares confirmando la cotización del día en el momento. El comprobante sale en pesos como corresponde, y la caja lleva los dólares en su propio bolsillo: al cerrar, el arqueo te los muestra aparte y cuadra solo, sin que tengas que hacer asientos a mano.
Sabés cuánto tarda cada plato desde que entra a cocina hasta que sale, y cuánto queda esperando en la barra de pase. Le ponés un tiempo objetivo a cada producto y ves qué porcentaje se cumple, en qué franja horaria se complica y cómo van la cocina y la barra por separado. Sirve para premiar al equipo por turno con números, no por impresión.
El cliente paga, se lleva el beeper y se sienta. Su cuenta queda marcada en azul en el plano —cobrada y esperando— mientras la cocina prepara, y cuando la cocina despacha el último plato el beeper se libera solo y vuelve al pool. Nadie lleva una lista en papel de qué número está en la calle: la pantalla lo muestra. El ticket deja constancia de cuál se entregó.
Para el local que cobra en el mostrador y entrega después: el cliente pide, paga, y recién ahí el pedido sale a cocina, sin que el cajero apriete nada. Pensado para patios de comida, heladerías, rotiserías y cervecerías con isla de entrega. Se elige salón por salón, así que el mismo local puede cobrar el mostrador por adelantado y atender las mesas como siempre, en las mismas computadoras. Si la impresora falla, se reintenta en el momento o se reimprime desde la venta, marcada para que la cocina no prepare dos veces.
Botones grandes, teclado numérico y teclado completo en pantalla —con Ñ y tildes, sin depender del de Windows— y los productos en fichas, fijos en la pantalla de venta: se toca el producto y entra. Se elige qué productos y qué rubros aparecen ahí, así el mostrador ve sólo lo que realmente vende. Doce accesos directos a mano y, si hay una segunda pantalla, los productos pueden ir en ella. Se activa por terminal: la caja puede seguir trabajando con teclado y la tablet en modo táctil, al mismo tiempo y sobre la misma base.
Activás el modo que necesitás y el sistema trabaja a la medida de tu negocio.
Mesas, plano de salón, comandas a cocina o a la parrilla y división de cuenta.
Venta rápida por código de barras y cobro ágil en el mostrador.
Miles de artículos, control de stock y cuenta corriente de clientes.
Cada cancha es una cuenta abierta con la hora y el buffet: al final, cada jugador paga su parte. Se cobra por hora y media hora, no sólo por hora entera.
Categorías, rubros y precios claros para el retail de todos los días.
Módulo de órdenes de lavandería con hasta 8 ítems por orden.
Abrí tu salón una sola vez y trabajá con un golpe de vista. Cada mesa muestra su estado al instante.
Plano visual: mesas arrastrables con memoria de posición y múltiples salones.
Estado por color: verde libre, rojo ocupada, naranja reservada.
Salón persistente: las mesas abiertas sobreviven cortes de luz y reinicios.
Reserva y cliente por mesa: asociá un cliente y marcá la mesa sin cargar productos.
Mesas abiertas en paralelo con su consumo guardado automáticamente.
avaFAC se conecta directamente con ARCA (ex AFIP) y gestiona el ticket de acceso, el punto de venta y la numeración por vos. Vos vendés, el sistema factura.
Cada comprobante obtiene su CAE en línea, con renovación automática del ticket de acceso. Sin intervención manual.
Informa la condición de IVA del cliente según la normativa vigente de ARCA (RG actualizada).
Configurá talonarios por tipo de comprobante. Funciona con o sin habilitación de factura electrónica.
Cotejá tus comprobantes contra los registrados en ARCA y recuperá con un clic los que quedaron autorizados allá sin registrar en el sistema.
Abono mensual o licencia permanente de pago único. La facturación electrónica y la caja vienen siempre incluidas: después sumás solo los módulos que tu negocio usa.
Para arrancar sin desembolso grande.
Lo pagás una vez. Sin cuota que se corte.
Te mostramos avaFAC en tu propio negocio y te ayudamos a ponerlo en marcha.
Escribinos por WhatsAppo al +54 9 11 3424 4774 · teléfono del local 03487 431170
Estamos en 19 de Marzo 533, Zárate — Provincia de Buenos Aires.
Instalación y soporte presencial en Zárate, Campana, Lima y zona.